
El rió destrullo la ruta principal
Entrevista al señor Julio Cesar Cortés Arreaza, de 59 años de edad, casado. Cursillista, integrante de la pastoral de medios de Comunicación de la parroquia San Miguel Arcángel Gualán, damnificado por la Tormenta tropical Ágata.
P. William: Buenas tardes don César, ¿Cómo se sintió usted cuando se enteró que su casa se estaba inundando?
Julio César: Estando en la Iglesia el día domingo 30 de mayo, acolitando en misa, ante la insistencia del celular, respondí a la llamada, me dijo mi hija: ‘el agua ya viene cerca’, cuando llegué el agua le llegaba a la cintura; sin poder sacar nada, mi esposa vivió la angustia de querer hacer algo sin poder lograrlo, me sentí impotente viendo que todo se perdía, no podía sino consolar a mi esposa y mis hijos. Llevé a mi familia a una parte alta, el agua llegó a dos metros de altura en la casa, el agua entró también por los drenajes, no quedó nada, más que la casa.
P. William: Después del suceso, ¿qué hicieron, que respuesta obtuvieron?
Julio César: Afortunadamente, los amigos nos ayudaron, el párroco nos proveyó de colchonetas, albergándonos en la casa de mis suegros, fue hasta el día siguiente nos apoyaron por parte de COVIAL (Conservación Vial) con un camión para tirarlo todo, llegó un grupo de 14 maestros que les ayudaron a desocupar, sacar el lodo y limpiar la casa, durante tres días. Con lo que uno tira otros se benefician, había gente que se subía a los camiones para recoger algunas cosas, como electrodomésticos que ya no servían. Comenzaron a llegar las llamadas de apoyo y consuelo.
P. William:Usted como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, es una persona muy conocida en al ambiente eclesial, ¿cómo reaccionaron sus hermanos ante este suceso?
Julio César: A nivel de Iglesia, la comunidad estuvo pendiente de nosotros a nivel parroquial y diocesano, dándonos ánimo y ofreciéndonos las cosas que nos pudieran servir, a mí personalmente los hermanos cursillistas me proveyeron de cosas para la casa como camas, sillas, ropa, zapatos, todo lo que cargo ahorita es regalado, gracias a la gente que nos apoyó, el secretariado diocesano de cursillos nos ayudó con dinero, la solidaridad se manifestó, me visitaron hermanos desde Salitrón San Juan Ermita Chiquimula, uno de ellos dijo: “voy a regalar una novilla, y la rifamos para que compre algunas cositas”, gestos humanitarios y cristianos por excelencia.
Un hermano no católico, me dijo: “tengo una cama para usted”, en una mototaxi me llevaron una cama de un donador anónimo,
P. William: ¿Y usted, cómo se siente ahora, que piensa de esta experiencia?
Julio César: No importa que se haya perdido todo, esto me ha hecho crecer como no tiene idea. El miércoles siguiente se hizo una teletón para los damnificados, nos incluyeron a la pastoral de medios, en ningún momento pedí ayuda para mi, una hermana por teléfono al aire, dice: quiero felicitar a ‘Checha’ porque él lo perdió todo, y ahora pide para los que necesitan, yo me sentí chiquito, los hermanos evangélicos, me preguntó que sentíamos, le conté como le estoy contando ahora, les dije: ahora comprendo lo que san Pablo dice: “Todo me parece basura comparado con el amor de Dios”, San Pablo tenía razón, si uno tiene a Dios tiene todo, desde el 83 que hice mi cursillo y comprendí lo que es ser cristiano discípulo misionero del Señor, no he hecho nada esperando algo a cambio, hoy el Señor me ha dado sin pedirlo.
He ayudado a mi familia a comprender los designios de Dios, no le puedo pagar al Señor sino sirviéndole. Recibí muchas llamadas de mis hermanos cursillistas para animarme y ofrecerme su apoyo. No me siento deprimido por lo que nos ha pasado sino que estoy agradecido porque esto unió más a mi familia. No hay mal que por bien no venga, yo lo estoy viviendo, la gente me preguntaba: ¿por qué no estaba preocupado?, pues si yo se que Dios no nos abandona, no nos faltó ni comida ni ropa ni medicinas. Tengo mi casa pintada gracias a mis hermanos. Nuestro párroco nos apoyó, nos asistió con ropa, comida, consuelo.
P. William: De parte de las autoridades públicas, ¿qué apoyo hay recibido?
Julio César: Hay muchos ofrecimientos, pero hasta ahorita no ha llegado nada, lo poco que ha llegado por parte del estado es una colchoneta de una pulgada de grosor que no sirve para dormir. Lamentablemente las instituciones públicas politizan la ayuda, que no llega realmente a los afectados.
P. William: ¿Cuántas son las familias damnificadas?
Julio César: Solo en el barrio la Siénaga, conde yo vivo, hubo 150 familias damnificadas, por todas son alrededor de 400.
P. William: Después de esta experiencia, ¿Que expectativas tiene ahora la población, especialmente los damnificados?
Julio César: Temores que se repita. No hay esperanza en los ofrecimientos hechos, casi no hay trabajo, es difícil pensar que llegue una ayuda pronta para hacer sus casas, si los gobernantes no han resuelto el problema de las tormentas de los años anteriores. Los pobres se consuelan con las ofertas del gobierno, pero nosotros no le creemos.
P. William: Usted mencionaba el temor a que esto se repita, si bien es cierto pronostican muchas lluvias, y el rio ha abierto un nuevo cauce, ¿qué se piensa que se deba hacer para reducir cualquier posibilidad de una nueva inundación?
Julio César: No se han hecho trabajos para recanalizar el agua del río. No se han hecho bordas, estamos promoviendo por todos los medios que se haga un dragado profesional, no a medias como en otros lados. El rio ya entró e hizo camino en nuestro barrio, por lo que es probable que se vuelva a meter.
P. William: ¿Qué iniciativas ha tomado la población para superar su situación?
Julio César:Yo formo parte de la cooperativa de Gualán, estamos trabajando por un fondo de reconstrucción con un crédito de vivienda, con un interés blando para los afectados que perdieron su vivienda.
Los más pobres que viven como invasores en las orillas de la línea del tren y perdieron todo, ellos no pueden obtener un crédito por no tener terreno. Si hubiera una institución que quiera apoyarnos puede contar con esta cooperativa para ayudar a la reconstrucción de viviendas. Estamos tomando acciones de crédito productivo para paliar la necesidad de trabajo, pero no tenemos recursos para el proyecto de vivienda.
P. William: ¿Hay algo más que quisiera agregar?
Julio César: Que pena que solo cuando hay una desgracia nos unimos, en lo ordinario nos olvidamos de los demás. La unidad debe darse siempre.
Agradezco a usted por interesarse en platicar conmigo de esta situación, y decirle a quienes lean esta entrevista que políticamente la situación no nos favorece, si hubiera deseos de ayudar se busquen instituciones como Cáritas, o bien alguna ONG que consideren que vale la pena, o nuestra Cooperativa. Necesitamos hacer proyectos productivos para esta gente.
P. William:Don César, quiero agradecerle su tiempo y el compartir con nosotros esta experiencia y sus inquietudes.

La creciente causó un aumento de la cuenca del rio
Esta es una de todas las experiencias vividas en el municipio de Gualán Zacapa, que nos permiten acercarnos a esta dura realidad de tantos guatemaltecos. Esperamos que haya respuestas viables e inmediatas a la situación de los gualantecos, y esta sea una oportunidad para que los más pobres encuentres nuevas oportunidades para su desarrollo.
William Castañeda, Guatemala, Grupo 7, Actualidad y mundo,Género: Entrevista
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Considero que la experiencia de don Julio Cesar es una de tantas vividas por muchos hermanos guatemaltecos que en el paso de éste fenómeno natural, vivenciaron la impotencia e inseguridad a la que estamos sometidos muchos guatemaltecos que en situaciones como esta, notamos nuestra vulnerabilidad. Lo positivo de esto es la unidad y la solidaridad que se da entre la gente, que desde su pobreza, se desborda engenerosidad y colabora con lo que tiene a su alcance.
Esta nota refleja una situación que esta siendo común en nuestro país, considero acertado reflejar en una nota la experiencia de quienes han sufrido esta tragedia, mas que relatar una crónica, evidenciar el sufrimiento de nuestros hermanos para motivar la solidaridad con los mas necesitados.
Muy interesante la entrevista, compañero William. Te haces eco de un hecho importante y das a conocer la edificante opinión de alguien que tiene mucho que decir en ello. Sólo dos apuntes formales: creo que tendrías que titular con una declaración del entrevistado e indicar en un subtítulo quién es, aparte de hacerlo en la entradilla. También opino que no deberían incluir tu nombre en cada pregunta. Basta con la ‘P’ de ‘pregunta’.
Por lo demás, fantástico.
En los momentos dificiles es cuando se descibre el rostro del verdadero hermano y el calor de la comunidad. Por eso, considero muy oportuno el trabajo del compañero William, ya que nos muestra cómo a pesar de lo impotente que resulta nuestra infraestructura frente a los embates de la naturaleza, esto no destruye la hermandad que debe existir entre los hombres.
Pasado el tiempo las lluvias han cesado, los ríos han decrecido, los puentes son restablecidos, pero las familias guatemaltecas, de manera primordial las que fueron fracturadas por la tormenta Ágata, siguen necesitando la apertura de nuevas oportunidades para la provisión de trabajo, alimentos, solidaridad comunitaria y acompañamiento. La tormenta nos ha mostrado que si no unimos esfuerzos difícilmente saldremos de nuestras crisis y dificultades evidenciadas en las distintas esferas de la vida personal, familiar y del país en su conjunto.